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"Cantar, en su más eminente interpretación, es una forma integral de expresión colectiva porque cantar no avergüenza a nadie, y antes bien, como que denigra no hacerlo... La canción en común, el canto popular como expresión social, colectiva, constante y unánime, es lo que distingue a los pueblos que cantan de los pueblos que no cantan". (1) |
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| Artículos |
UN DOMINGO CUALQUIERA EN CASA DE VÍCTOR RAÚL
Autor: Luis Felipe Soller |
Y llegamos como tantas veces, abrimos la verja de hierro desplazándonos lentamente por el camino arbolado que conduce al vestíbulo de la modesta casa. De pronto, serpentinicamente una melodía casi celestial iba a nuestro encuentro anticipándonos la bienvenida cordial, era la Novena Sinfonía de Beethoven que invadía todo el ambiente proyectando nuestra imaginación, palpitando nuestras emociones, predisponiéndonos a la alegría. En el portal aguardaba el maestro Víctor Raúl, con su amplia sonrisa, su mirada tierna y su mano extendida, nos recepciona afectuosamente, invitándonos a tomar asiento, sugiriéndonos sutilmente los temas de nuestra inicial conversación. Nosotros habíamos sido los puntuales invitados, los primeros en llegar a la tertulia de aquel domingo cualquiera en el recuerdo y en la evocación. ¿Cómo se iniciaron estas visitas en busca del maestro? ¿Cómo se institucionalizó "el domingo cualquiera en la casa de Víctor Raúl"? ¿Cómo surgió este rito fraternal de cantar en comunidad ? Internándome en la dimensión recorrida del tiempo, recuerdo que siendo niño aún fui alguna vez con mis padres a la Quinta Mercedes, a un almuerzo de confraternidad apnsta. Más tarde como dirigente de la JAP barranquina, asistí en compañía de otros dirigentes Japistas de Lima a tres reuniones político-culturales en la misma casa. Nosotros sabíamos que el Jefe se reunía constantemente con ios dirigentes del partido, delegaciones de trabajadores , periodistas y cualquier hombre del pueblo , en el local central dei Partido o en la Quinta Mercedes. Pero estas reuniones no eran regulares en su casa. Nosotros los Japistas, concurríamos a las actividades culturales que se programaban en el local central, con la participación del maestro, de manera que bebiendo de la profundidad de su conocimiento y comprendiendo su mensaje revolucionario, comenzamos a sentirnos su discípulos.
El tres de Diciembre de 1978, cuando Víctor Raúl ya había alcanzado por la voluntad suprema de la soberanía popular la Presidencia de la Asamblea Constituyente del Perú, asistimos a una reunión muy emotiva que celebraba tardíamente un aniversario más de ios domingos en la casa de Víctor Raúl. Bueno es de recordar que a partir del ultimo semestre de 1969, nunca dejo de haber domingos en Vitarte, incluyendo los que corresponden al año en que condujo a la Asamblea Constituyente. Un cinco de marzo de 1979 fue el último domingo que nos reunimos con Víctor Raúl con una vasta concurrencia acostumbrada.
El maestro Víctor Raúl manifestaba que estas reuniones vitartinas de la década presente (1969-1979) fueron para él cual remanso donde se elevaba su espíritu, crisol donde se estrechaban los lazos fraternales en una comunidad de esperanza, acto sublime donde se expresaba su amor paternal por todos los que concurríamos asiduamente, vate decir, eran la manifestación objetiva de la significación espiritual del aprismo.
Cinco discípulos del maestro y fraternos compañeros; Alan García, Carlos Roca. Oscar Oré, César Vega y Luis Felipe Soller quien escribe esto; reconstruimos las vivencias de aquella década intensa en el recuerdo y en el compromiso militante, empero, fuimos t an solo el anticipo a la oración sublime pronunciada por Víctor Raúl.
Un domingo de junio de 1969, los estudiantes de aquel año organizamos una reunión en la Quinta Mercedes, con el propósito de estar familiarmente cerca de él para tratar di versos asuntos a través del arte de la conversación, que reposa y se fundamenta en la vasta cultura del maestro puesta al servicio de la juventud. A partir de aquella fecha se produjeron otras reuniones descontinuadas en aquella casa. Es bueno dar a conocer que aquel inmueble donde vivía Victor Raúl no era de su propiedad, sino que había sido cedido generosamente por su prima hermana la compañera Mercedes de la Torre de Ganosa, habida cuenta que las dictaduras que se sucedieron en el país no le habían permitido poseer un lugar físico donde habitar. En las décadas en que condujo la lucha heroica del pueblo aprista, Víctor Raúl moraba en diversos hogares de! pueblo que en cualquier lugar del Perú lo acogían afectuosamente, de esta manera renacía de las profundidades de la historia el épico INCAHUASI; casa del campesino, el obrero o el trabajador intelectual, que albergaba al genuino Jefe de la Revolución Peruana. En el primer trimestre de 1969, el Jefe convocó a todos los dirigentes de la Juventud Aprista Peruana (JAP) y del Comando Universitario, así como a l os militantes que quisieran, a la "Escuela de Dirigentes", organismo dependiente de la Universidad Popular Gonzáles Prada, que él personalmente dirigía. Fueron meses de intensa preparación y examen. De aquella Escuela, el maestro escogió a un equipo de jóvenes dirigentes, para conformar un Buró de lucha, de trabajo y de estudio, ligado directamente a la Jefatura del Partido; la resurrección del histórico Buró Nacional de Conjunciones, el ultimo que estructuro y condujo.
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Los integrantes del referido Buró, eran de una misma promoción partidaria, figuraban Beatriz Aguilar, llda Urizar, Alan García, Carlos Roca, Femando Arias, Víctor Collantes. Femando Dávila, Oscar Morales, Cesar Vega, Roberto Venturo, José Luis Pérez Sánchez Cerro, Adolfo Venegas, Víctor Polay, Julián Alzamora, José Luis Delgado, Alberto Valdivia y el autor de estas lineas. Todos nosotros accedimos posteriormente, al más alto Organismo del Partido, el Comité Ejecutivo Nacional.
Una noche de setiembre de 1969. en la Escuela de Dirigentes, luego de haber concluido la disertación correspondiente, el Jefe llamó a su leal secretario, el compañero Jorge Idiáquez, para anunciar a todos los asistentes que al día siguiente (domingo) nos esperaría en su casa.
Aquella tarde dominical el maestro habló de la Revolución Mexicana y evocó la musicalidad de su pueblo combatiente. Recordó como las tropas de Pancho Villa cantaban "La Adelita" y las de Emiliano Zapata "La Cucaracha". Después de una conversación prolongada sobre el tem a, nos solicitó que aguardáramos un instante, se levantó y desplazándose raudamente con dirección a su dormitorio retomo poco después con la alegría del niño que ha realizado un eran hallazgo y quiere darlo a conocer: apareció con un rondín. Nos pidió disculpas por las imperfecciones que tuviera al tocar el referido instrumento y en el silencio del atardecer vitartino una melodía tierna comenzó a inundar el salón atestado de invitados. Al culminar la pieza musical todos aplaudimos y le solicitamos la letra , recibiendo la misma a través de la canción entonada por el viejo. Era la melodía Mexicana, "Pajarillo Barranqueño". Mas adelante, señala que en el Perú, es el Partido Aprista el primero que incorporó al pueblo en "La Canción Política Revolucionaria"; nos narra como surge la "Marsellesa Aprista", composición del líder obrero Arturo Sabroso Montoya, la "Marcha Aprista", inspiración del trabajador Lucas Cabello y tantas otras marchas y canciones compuestas por hombres del pueblo, que luchando denodadamente por sus ideales, combatiendo contra los gobiernos tiránicos, entonaban canciones afirmativas, vigorosas y optimistas. Así surgen "Acción de Juventud", '' Seamos Leales", "La Diana Aprista", "La Marcha de los Búfalos", en los primeros años de la lucha heroica del pueblo Aprista, expresión colectiva revolucionaria que aspiraba a liberarse del yugo imperialista-plutocrático, afirmando su deseo de transformar radicalmente el injusto orden constituido, para lograr el advenimiento de un orden social nuevo, en donde el pueblo sea el genuino protagonista de su propio destino.
Con la humildad característica de los hombres grandes, observada por nosotros, en todos los años de relación afectuosa, el querido viejo tímidamente muestra su aporte objetivo al cancionero aprista, que continuaba incrementándose en aquellos venturosos años. Es asi como nos refiere que rescatando una melodía Argentina muy "de moda" en la época, el tango "Yira Yira", le incorpora una letra de su inspiración, resultando el tango APRA APRA", que dice así: |
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Cuando el APRA que es fuerte luchando y luchando consiga vencer, y derrote al civilismo, que nos ha hecho tanto mal. Resurgiendo un Perú pujante y triunfal con honra y honor. Cuando el pueblo liberado, haya conquistado su bienestar;
se acordaran del Aprísmo que hasta al civilismo lo habrá de sanear. Y aunque se mueran de envidia* de rabia o de indignación, han de decir con nosotros , ¡APRA APRA! Y esta es la obra de todos los hombres de corazón, es herencia a nuestros hijos con orgullo y con honor.(*BIS) |
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Nunca olvidaremos aquellos domingos llenos de amor, de comunión espiritual, de renovada esperanza en un mañana mejor para nuestro pueblo irredento. Diez años consecutivos en el altar de nuestro recuerdo invívito, diez años de trabajo infatigable por nuestros ideales, diez años de aprendizaje constante junto al maestro. Hoy que no se encuentra físicamente presente, evocamos estas vivencias con nostalgia extendiendo nuestro brazo izquierdo hacia el firmamento, en saludo fervoroso de afirmación combatiente.
(1) EX-COMBATIENTES Y DESOCUPADOS:
Víctor Raúl Haya de la Torre. Editorial Ercilla Santiago de Chile. 1936. |
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